En su edificación de planta en forma de cruz con una sola nave, ha mantenido
por siglos el estilo mestizo que caracterizaba la mayoría de los templos
andinos.
En el interior destacan los retablos barrocos, tallados en madera y bañados
con pan de oro siendo el más afamado el dedicado a san francisco sus altares
están bañados en pan de oro y plata.
El convento de San Francisco de Huancavelica se vincula a leyendas populares
y a recuerdos de guerra. En las “tradiciones peruanas” escritas por el escritor
peruano Ricardo Palma, se le relaciona con la leyenda del “padre sin cabeza”
según dice que un padre franciscano se ahorcó en una de las celdas del convento
y desde ese día sale a caminar por las noches y toca las campanas de la iglesia.
Cuenta una historia, que Cáceres vendió los instrumentos musicales del
templo, con la intención de conseguir fondos para sostener a la tropa peruana
durante su estadía.
Actualmente, en la plataforma delantera de la iglesia, se celebra el concurso de "danzantes de tijeras" los días 24 y 25 de Diciembre. Igualmente, el 6 de Enero de cada año se escenifica la “adoración de los reyes magos”, la fiesta a manera de auto sacramental, extiende su escenario por casi toda la ciudad de Huancavelica.
Actualmente, en la plataforma delantera de la iglesia, se celebra el concurso de "danzantes de tijeras" los días 24 y 25 de Diciembre. Igualmente, el 6 de Enero de cada año se escenifica la “adoración de los reyes magos”, la fiesta a manera de auto sacramental, extiende su escenario por casi toda la ciudad de Huancavelica.
Cuentan los más antiguos pobladores que las siete iglesias de Huancavelica,
estaban interconectadas por conductos subterráneos para que los evangelizadores
católicos pudieran programar escapes ante los ataques de los indígenas.
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